En los negocios, a las palabras muchas veces se las lleva el viento: más allá de lo que hayas convenido en la llamada con tu cliente o de los acuerdos que hayas cerrado en la reunión con tus proveedores; sin un contrato mercantil que lo ponga por escrito, debidamente firmado, los compromisos comerciales carecen de fuerza.
Un contrato mercantil es mucho más que un resguardo legal, es una hoja de ruta que sirve como marco para las relaciones comerciales, tanto con tus clientes como con tus proveedores y servicios, y con otras empresas y negocios con los que forjas alianzas y colaboraciones.
A diferencia de lo que pueden pensar muchos autónomos, los contratos mercantiles no son algo exclusivo de las grandes empresas: son herramientas clave para cualquier negocio o emprendimiento, independientemente de su tamaño. Aprende qué son exactamente los contratos mercantiles, qué tipos hay y cuáles necesitas, y descarga plantillas gratuitas para confeccionar los de tu negocio.
¿Qué es un contrato mercantil?
Un contrato mercantil es un documento legalmente vinculante entre dos personas físicas o jurídicas, en el que se establecen los parámetros de una relación comercial, como la prestación de un servicio o la compraventa de productos.
¿Cuáles son los parámetros que se definen en el contrato mercantil? Si bien depende en gran medida del tipo de contrato y de las particularidades de cada caso, estos son algunos de los aspectos básicos que deben incluirse en todos los contratos mercantiles en España:
- Identificación de las partes: nombres o razón social, Número de Identificación Fiscal (NIF) y dirección legal de las partes que suscriben al contrato mercantil; en el caso de las personas jurídicas, se suele exigir los datos de los representantes legales e información sobre la sociedad.
- Fecha y duración: debe figurar claramente la fecha en que se firma el contrato mercantil, así como la duración del mismo.
- Concepto: es el detalle de los servicios que se van a prestar, de los productos que se van a vender o los compromisos que se van a asumir; es, en concreto, lo que se ofrece a cambio de la remuneración.
- Obligaciones y previsiones: un desglose de las obligaciones que asume cada una de las partes, así como de las penalizaciones previstas en caso de incumplimiento y los mecanismos de resolución de conflictos que se acuerdan.
- Precio y pago: debe estar bien definida la contraprestación (el precio) que se va a recibir a cambio de los servicios o los productos detallados en el contrato, así como la forma de pago acordada entre las partes, incluyendo la periodicidad si fuera necesario.
Sigue leyendo: Cómo montar un negocio: 10 pasos clave para el éxito.
Características de un contrato mercantil
Para comprender mejor qué es un contrato mercantil exactamente, es muy útil considerar cuáles son sus características principales:
- Bilateral: se trata de un acuerdo entre dos partes en igualdad de condiciones; al firmarlo, ambas partes están dejando asentada su conformidad con lo dispuesto en el contrato mercantil.
- Vinculante: tras su firma, ambas partes están legalmente obligadas a cumplir con lo acordado, tanto en cuanto a la prestación de los servicios o la entrega de productos, por ejemplo, como al pago convenido en tiempo y forma.
- Legal: todo lo dispuesto en el contrato mercantil debe adecuarse a la legislación vigente; es decir, que debe mantenerse dentro de los márgenes de lo legal en lo que respecta a las obligaciones y compromisos de ambas partes.
- Comercial: el contrato mercantil define una relación comercial en la que existe un mutuo beneficio, ya que, por ejemplo, una parte recibe productos o servicios, mientras que la otra recibe una contraprestación a cambio (por lo general, dineraria).
Errores comunes en los contratos mercantiles
Los contratos mercantiles pueden llegar a ser documentos sumamente complejos, en especial si no estás habituado al lenguaje legalista y si se trata de una operación de gran volumen; y, al tratarse de un documento vinculante, es fundamental evitar errores que pueden costarte muy caro, a ti y a tu negocio.
Estos son los errores más comunes en los contratos mercantiles; toma nota de ellos, y de cómo evitarlos cuando llegue el momento de firmarlos.
Firmar sin leer
Nunca debes firmar un contrato mercantil (ni ningún otro tipo de contrato, civil ni comercial) sin antes leerlo en profundidad y con detenimiento. No alcanza con leerlo, debes asegurarte de que comprendes con exactitud todas las cláusulas del contrato, de la primera a la última.
Debes tener perfectamente claro cuáles serán tus obligaciones, así como las consecuencias de incumplirlas; los importes y las condiciones de pago, la duración del contrato, las previsiones, etc.
Falta de precisión y especificidad
Unos términos vagos, ambiguos o imprecisos en cuanto a los diferentes aspectos del contrato mercantil pueden llevar a conflictos entre las partes. Es fundamental no dejar nada abierto a la libre interpretación de las partes, ya que lo que es «lógico u obvio» para ti puede no serlo para los demás.
Asegúrate de que el contrato incluya todo tipo de previsiones y de mecanismos de resolución de conflictos, tanto para el caso de incumplimientos totales o parciales, como para casos de fuerza mayor.
Falta de capacidad de representación
Cuando una de las partes que suscribe el contrato mercantil (o ambas) es una sociedad mercantil, una empresa, la persona que firma es el representante legal de la sociedad.
Uno de los errores más comunes en los contratos mercantiles es que la persona que firma en nombre de la sociedad no tiene en realidad esta capacidad legal de representante, por lo que su firma no es legalmente vinculante para la empresa que dice representar.
A modo de ejemplo, imagina que estás firmando un contrato como autónomo para la prestación de un servicio a una empresa. Si luego resulta que la persona que firmó el contrato no tenía la autoridad y los poderes notariales necesarios para hacerlo, la empresa puede alegar que el contrato en realidad «no existe» y, en definitiva, evitar pagarte.
Por supuesto, también puede suceder que llegado el caso la empresa ratifique el contrato y cumpla con lo acordado; pero no tienes por qué correr el riesgo: antes de estampar tu firma en el contrato mercantil, procura asegurarte de que la otra parte firmante tiene la capacidad legal para fijar el vínculo contractual.
Ignorar la Ley de Morosidad
Aunque existe mucha flexibilidad en cuanto a los términos que las partes pueden fijar en los contratos mercantiles en España, la llamada Ley de Morosidad fija un marco específico para los plazos de los pagos.
Si el contrato se suscribe entre dos empresas, negocios o autónomos, hay dos posibilidades: si no se especifica un plazo para el pago, el mismo se presume de 30 días; en caso de fijar un plazo para el pago, este no puede superar los 60 días.
¿Qué significa esto en la práctica? Por ejemplo, si eres autónomo y firmas un contrato para la prestación de un servicio a una empresa con un plazo de pago a 120 días, esta cláusula es inválida ante la ley, y el plazo legalmente pasa a ser de 60 días; a partir del día 61, si la empresa no te ha pagado por el servicio que le has prestado, pasa a ser morosa, lo que te habilita legalmente a reclamar el abono de intereses e indemnizaciones.
Así, asegúrate de que el plazo de pago detallado en el contrato mercantil se adecúa a la Ley de Morosidad fijando un plazo de pago de hasta 60 días como máximo.
5 tipos de contrato mercantil + plantillas gratis
Diferentes escenarios exigen diferentes tipos de contratos mercantiles. No es lo mismo un contrato que rija la venta de un producto puntual que uno en el que se establece el marco para la prestación de un servicio o el suministro de productos, por ejemplo.
Así como existe una infinidad de escenarios posibles en las relaciones comerciales, hay un sinfín de clasificaciones y tipos de contratos mercantiles diferentes en España.
A menos que te dediques a ello, que seas abogado o gestor, no tienes por que conocerlos a todos; pero no está de más saber que los hay para cada tipo de prestación y situación particular.
Estos son algunos de los tipos de contrato mercantil más comunes:
Contrato mercantil de compraventa
Es un contrato en virtud del cual una de las partes se compromete a entregar «algo», que puede ser un bien mueble, inmueble o intangible (digital), a cambio del pago de un precio determinado por parte de la otra parte.
En definitiva, es el tipo de contrato mercantil que rige la venta de productos entre empresas, autónomos y negocios.
En el sitio web de Crear-Empresas encontrarás una plantilla gratuita de un contrato de compraventa mercantil, que puedes adaptar fácilmente a las particularidades de la operación que quieres respaldar con el contrato.
Contrato mercantil de prestación de servicio
Junto con el contrato mercantil de compraventa, el contrato de prestación de servicio es el más común de los utilizados en España, en especial por parte de los autónomos. En él se detalla, por un lado, los servicios que se van a prestar; por el otro, el pago que se va a realizar como contraprestación.
Es fundamental detallar exhaustivamente el alcance de los servicios, así como su duración y todos los aspectos que sean necesarios para evitar ambigüedades y dejar absolutamente claro lo que se está ofreciendo.
En el sitio web de GetQuipu puedes encontrar una plantilla de contrato mercantil de prestación de servicios específicamente redactada para autónomos.
Contrato mercantil de franquicia
El contrato de franquicia es un acuerdo entre dos partes en el que una cede a la otra el derecho de explotación de un modelo de negocio bajo una misma marca común, a cambio de una contraprestación económica.
Los contratos mercantiles de franquicia pueden ser muy variables, tanto en cuanto a las condiciones de explotación del modelo de negocio (estándares y procedimientos, controles de calidad, flexibilidad, etc.) como en cuanto a la forma de remuneración (inversión inicial, comisión por facturación o cuota fija, periodicidad, etc.).
En el sitio web de G. Elías y Muñoz Abogados puedes encontrar una plantilla de contrato mercantil de franquicia gratis, que puedes usar a modo de guía para la redacción del tuyo, tanto si actúas como franquiciado o como franquiciador.
Acuerdo de confidencialidad
Un tipo de contrato mercantil sumamente común en las relaciones comerciales y que debes firmar a menudo cuando trabajas como autónomo B2B, prestando servicios a empresas, es el del acuerdo de confidencialidad o NDA (por sus siglas en inglés).
Básicamente, una de las partes se compromete a mantener en secreto la información y los datos objeto del contrato. Por ejemplo, si tu cliente te dará acceso a sus sistemas internos o a información privada para que puedas realizar tu trabajo, es muy común que te exija firmar antes un NDA.
La razón de ser del acuerdo de confidencialidad es evitar la divulgación de datos e información sensible o valiosa, cuyo público conocimiento podría perjudicar a la empresa, a sus clientes o a sus aliados comerciales.
En el sitio web de Atico34 puedes encontrar y descargar un modelo de acuerdo de confidencialidad, especialmente útil si contratas los servicios de un autónomo y quieres asegurarte de que no divulgará la información y los datos a los que le darás acceso.
Contrato mercantil de suministro
El contrato mercantil de suministro es similar al de compraventa, con la diferencia fundamental de que, en el de suministro, el compromiso de entrega de productos se extiende en el tiempo.
Es el tipo de contrato que utilizan los servicios por suscripción, tanto para la recepción de productos físicos o digitales, como para la prestación de servicios, como la luz y el internet.
En el sitio web de Legally.io puedes crear y descargar gratis un modelo de contrato de suministro que puedes adaptar a las características de tu oferta, detallando tanto el objeto del contrato como todo lo relativo al pago (importe, periodicidad, etc.).
Potencia el crecimiento de tu negocio con las herramientas correctas
Ponerlo todo por escrito es indispensable para el bienestar y el desarrollo de las relaciones comerciales, y se vuelve más y más importante a medida que tu negocio crece. Por eso, no dejes nada al azar y asienta tu trabajo sobre unas bases sólidas, con contratos mercantiles bien redactados, que te sirvan para proteger tu trabajo y tu negocio.
Igual de importante es elegir las herramientas correctas: Shopify te ofrece la posibilidad de mantener una visibilidad completa e integrada sobre todos los aspectos de tu negocio. Crea una tienda online, potencia el alcance de tu oferta, y comienza a vender tus productos y servicios hoy mismo. ¡Haz la prueba!
Descargo de responsabilidad: esta guía está redactada únicamente para fines informativos y no constituye asesoramiento legal. Consulta con un asesor profesional para obtener más información. Shopify no se responsabiliza de ninguna manera por el uso que se le dé a esta información. Lee el descargo completo aquí.
Preguntas frecuentes sobre contratos mercantiles
¿Puedo utilizar la misma plantilla de contrato mercantil para diferentes clientes?
Usar una plantilla de contrato mercantil te ahorra tiempo y te permite reducir el riesgo de cometer errores en la redacción de cláusulas generales que aplican a todas tus relaciones comerciales. Sin embargo, es fundamental considerar las particularidades de cada caso a la hora de presentar y firmar un contrato mercantil. El riesgo que acarrea utilizar la misma plantilla de contrato mercantil para clientes diferentes (o para diferentes transacciones con un mismo cliente) es que puedes cometer un error o una omisión involuntaria que luego te perjudique de alguna manera o hasta invalide el contrato por completo.
Así, lo ideal es utilizar las plantillas de contratos mercantiles como base para la redacción de los contratos, dejando «estáticas» las cláusulas que sabes que se mantendrán iguales en todos los casos (como las referentes al plazo y medio de pago), y «dinámicas» las que detallen el servicio o los productos objeto del contrato, las obligaciones de las partes, los plazos de entrega y prestaciones, etc.
¿Necesito un contrato mercantil para prestar servicios como autónomo?
Por más que sea muy recomendable hacerlo, salvando algunos casos puntuales no estás obligado a firmar contratos mercantiles para prestar tus servicios como autónomo. De estos casos puntuales en los que sí tienes que firmar un contrato, los dos más comunes son:
- Eres un autónomo económicamente dependiente (TRADE): si más del 75 % de tus ingresos provienen de un único cliente, a los ojos de la Agencia Tributaria eres un autónomo económicamente dependiente, y estás obligado a formalizar tu relación comercial con este cliente mediante un contrato mercantil de prestación de servicios.
- Prestas servicios a la administración pública: todo servicio que prestes a un ente público estatal o autonómico (como el ayuntamiento de tu pueblo, por ejemplo), debe estar debidamente documentado en un contrato mercantil.
¿Qué debo hacer si la otra parte infringe los términos del contrato mercantil?
Si piensas que la otra parte ha incumplido las obligaciones contraídas en el marco del contrato mercantil que han firmado (por ejemplo, no ha concretado el pago), procura seguir estos pasos:
- Revisa el contrato y tu cumplimiento: antes que nada, revisa el contrato en profundidad, tanto para asegurarte de que efectivamente la otra parte ha incumplido con lo establecido en él, como para cerciorarse de que tú sí lo has hecho.
- Recaba las pruebas: recopila todos los documentos, correos, mensajes, comunicaciones y declaraciones que puedan ayudarte a probar exhaustivamente el incumplimiento.
- Envía una comunicación informal: según el caso, es posible que el incumplimiento se deba, sencillamente, a un malentendido o a un error involuntario. Comunícate con la otra parte para darle la oportunidad de corregir el incumplimiento sin necesidad de avanzar por la vía formal y judicial.
- Envía una comunicación formal: si la comunicación informal no resuelve el problema, redacta y envía un burofax con acuse de recibo. Este burofax será clave si el incumplimiento termina por derivar en una instancia judicial. En él debes incluir el detalle de las cláusulas incumplidas, dar un plazo máximo para subsanarlas, y definir las consecuencias de no hacerlo.
- Procede según lo previsto y acordado: según el incumplimiento y las cláusulas de resolución que se hayan previsto, puedes avanzar de diferentes maneras por la vía judicial; por ejemplo, el conflicto puede resolverse mediante el arbitraje, o es posible que debas interponer una demanda civil.
¿Necesito contratar un abogado para firmar un contrato mercantil?
Si bien no es obligatorio, es sumamente recomendable, en especial en operaciones comerciales muy grandes, que contrates los servicios de un abogado o un gestor especializado para que revise el contrato antes de que lo firmes.





